Estas piezas surgieron de un amor breve, luminoso y pleno, que habitó principalmente en el terreno de la fantasía.
Modeladas en faïence con técnicas manuales, conservan marcas visibles del proceso: fracturas limpias, gestos interrumpidos, asas que se perdieron en el camino.
Nada de esto se esconde. Las piezas eran una cosa y se transformaron en otra, igual de válida, igual de bella. Como las experiencias que inspiran esta colección, permanecen como memoria, como señal, como rastro.